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martes, 24 de junio de 2008

Amador Real: "Vale la pena vivir para realizar una obra como ésta"

Enamorado de A Coruña como muchos lucenses enraizados en la capital herculina, Amador Real, de 62 años y promotor mayoritario del Bulevar de El Papagayo, estrena el proyecto de su vida junto a sus dos socios, Jesús Carballo y Manuel Dopazo. Este empresario de éxito, que lleva alrededor de cinco décadas en el sector de la decoración de escayola, ha dedicado los últimos siete años a revitalizar el centro con la puesta en marcha del Bulevar del Papagayo.
-¿Cómo se encuentra Amador Real en este momento?
-Cansado, son siete años de mucho trabajo pero al mismo tiempo estoy con una ilusión terrible. Lo cierto es que estamos agotados con tanta obra pero en este caso, bendito sea el cansancio.
-¿Cómo surgió la posibilidad de llevar a cabo este proyecto?
-Yo tenía mucha amistad con mis dos socios, Jesús Carballo y Manuel Dopazo. Este último llevaba desde el año 90 estudiando la posibilidad de cambiar el barrio. Los tres queríamos hacer algo importante, aunque entonces no se nos pasaba por la cabeza la dimensión actual, esa la verdad. Al principio pensamos en hacer edificios independientes. Además, teníamos un poco de miedo de entrar aquí, ya que había de todo, incluso droga.
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-Porque esto era el barrio chino.
-Sí, pero con toda la carga de identidad que tenían los barrios chinos del régimen. Todas las ciudades tenían su barrio chino, alguno hasta muy bien cuidado. Aquí llegaba la flota americana, la inglesa, la francesa… por tierra, mar o aire, como suele decirse. El mayor inconveniente de esos barrios es que estaban en el centro de la ciudad y en el fondo no eran bien vistos por los vecinos. Además, también había muchos reparos a la hora entrar a trabajar en lugares así.
-Entonces se reencontró con un Papagayo que no le gustaba.
-Es que no me gustaba ni a mí ni a nadie, por eso nos apoyó todo el mundo; incluso me atrevo a decir que hasta los que decían no, en el fondo querían decir sí. Imagino que al principio tenían miedo de que se alterara el patrimonio, porque la verdad es que en la construcción también hay vandalismo y gente que sólo va a lo suyo. Ahora puedo afirmar que el Ayuntamiento está muy satisfecho del resultado, pues es consciente de que hemos trabajado con mucho respeto. Por ejemplo: a las plazas de aparcamiento destinadas a uso público les hemos otorgado la misma condición que a las de uso comercial y residencial. Nos hemos esforzado al máximo para ofrecer calidad y eso se agradece mucho.
-¿Se han encontrado con facilidades a la hora de realizar el proyecto?
-Cuando vi lo que había me entregué de lleno y empecé, con la ayuda de mis dos socios, a comprar casas. Había otras empresas interesadas, intentando lo mismo pero pagaban menos. Nosotros quisimos ser equitativos con la gente. Además, el Ayuntamiento tenía muchas ganas de eliminar este foco marginal en pleno centro, de ahí que encontrásemos una colaboración buena. A cambio, el Consistorio va a disponer aquí de una planta entera para lo que quiera. Entre todos hemos llevado a cabo todo esto, no hemos sido nosotros solos, ha sido un trabajo en equipo. Se nos atacó mucho en su momento pero verdaderamente hemos hecho lo que sabemos hacer, que es trabajar bien. El resultado está ahí. Ahora los ciudadanos se van dando cuenta de que El Bulevar es un bien para A Coruña.
-Amador Real salió de Lugo hace más de 20 años y arraigó en A Coruña. ¿Qué piensa al dejar su sello en pleno centro de la ciudad?
-Yo siempre estuve muy vinculado a la ciudad de La Coruña, siempre la quise mucho, ya que vivo aquí desde hace más 20 años y siempre me sentí muy a gusto. La Coruña es una ciudad impresionante. Además, qué puedo decir yo que me encanta el mar: pues que es una ciudad de lo más bonito que hay en España y no lo digo sólo yo, lo dice gente que está acostumbrada a viajar por ahí. Hay quienes aseguran el título de ciudad más bonita de España debería repartirse entre San Sebastián y La Coruña, que son ciudades pequeñas con todo lo que una ciudad grande puede desear.
-Una persona como usted que empieza desde abajo, ¿cómo llega al Bulevar del Papagayo?
-Empecé de botones en un restaurante y desde ese momento no he parado de trabajar. Entré una empresa de escayola, donde me dieron la oportunidad de trabajar en un taller y aprender los secretos de la escayola. Luego me establecí por mi cuenta y así hasta ahora trabajando y trabajando
-Y ahora con el Bulevar terminado, ¿cómo se siente?
-Muy contento. Espero que dentro de 300 años, por decir algunos, se acuerden de nosotros cuando alguien pregunte quién hizo este aparcamiento en La Coruña, el parking más profundo de España, una obra muy bien hecha, muy compensada. La gente lo va a agradecer y nunca se sabe para qué puede servir el día de mañana. Hoy por hoy ya me siento orgulloso que en el entorno que hemos creado van a convivir más de 2.000 personas entre trabajadores y vecinos. Sin contar los miles de visitantes que recibirá el centro comercial y los cientos de usuarios del parking.
-Parece que han arriesgado mucho.
-Sí, mis compañeros y yo hemos apostado muy fuerte. Afortunadamente todo nos ha salido muy bien y no hemos sufrido ninguna desgracia. Iniciamos esta andadura con toda la ilusión del mundo, tuvimos que luchar contra muchos frentes y si hubiéramos pensado en todas las dificultades creo que no nos hubiéramos atrevido, pero siempre he sido un luchador nato y aquí me encontré con dos compañeros que también son unos luchadores y además de una arquitecta fuera de serie, Carlota Robelo, que aceptó este importante reto.
-¿Ha tenido vacaciones en estos siete años?
-Nada, ni una, cero. Me encanta el mar pero desde que empezó la obra sólo he tenido un barco: El Papagayo.
-En cuanto a la política a seguir acerca de la gestión de las viviendas, se ha dicho que tienen lista de espera.
-Sí, es cierto. Hay unas ochocientas personas interesadas. Por otra parte, nos movemos en un contexto de crisis grande que debemos valorar. La ilusión que tenemos en estos momentos pasa por potenciar el alquiler.
-Después de tantas críticas, grietas, presiones, etc., debe estar convencido de que los resultados hablarán por sí mismos.
-Tengo que decir que aquí no hubo grietas. Aquí no y se lo voy a explicar: La Coruña es casi una isla y el mar ha empujado. El subsuelo de aquí es roca y nosotros nos hemos limitado a perforar la roca. Además, no hemos regateado en anclajes cada tres metros, tanto hacia arriba como en horizontal. Eso era inamovible y las casas podían estar tranquilísimas y seguras aunque estuvieran colgadas a más de 40 metros de altura, así que de ahí no salió ninguna grieta. Nosotros hicimos un protocolo de grietas a todas las casas pegadas al aparcamiento, entre ellas la Iglesia, y todo está como antes de empezar la obra.
-¿Qué le diría a los ciudadanos?
-Que disfruten mucho de esto porque ha sido una actuación muy meditada, realizadas con todo el cariño fundamentalmente para todos los coruñeses. Aquí he aplicado toda mi experiencia personal. Soy muy exigente conmigo mismo y creo que no nos hemos equivocado. Además, he tenido la suerte de contar con un gran equipo. Aparte de mis dos socios, hemos podido contar con una arquitecta, Carlota Robelo, que es una auténtica maravilla, una mujer para sacarse el sombrero. Ella siempre ha estado al pie del cañón con una ilusión impresionante. También he de agradecer el trabajo de todas las empresas que han colaborado con nosotros, las cuales, en un 90 por ciento largo, han estado de diez.
-Y ahora ¿qué va a hacer?
-Al terminar la obra vuelvo a lo mío, que es mi empresa de decoración de escayola. Éste ha sido un proyecto especial, pero no volveré a vivir una obra como ésta. Haré otras más pequeñas y de otro tipo porque Papagayo sólo hay uno. Ha valido la pena y es una experiencia única. Vale la pena vivir para hacer esto. Ahora bien, he dejado aquí siete años y otra obra así sería demasiado.

jueves, 5 de junio de 2008

El Bulevar del Papagayo se inaugurará oficialmente el jueves 19 de junio

La ejecución del proyecto del Bulevar del Papagayo ha concluido. El próximo 19 de junio se inaugurará oficialmente este complejo urbano, que supone un nuevo concepto comercial, que aglutina un área residencial, un espacio dedicado a negocios y oficinas y un estacionamiento subterráneo con cerca de 1.000 plazas de aparcamiento. La apertura al público tendrá lugar al día siguiente, el viernes 20 de junio.
Desde esa fecha los ciudadanos contarán con un nuevo punto de encuentro con una coqueta plaza pública y un estacionamiento subterráneo que dispone de 970 plazas.
El área de servicios que abrirá al público cuenta con supermercado, centro de tratamiento estético y peluquería, vinoteca, cafeterías, restaurantes y una moderna pulpería integrada en este nuevo concepto comercial.
La zona dedicada a moda, boutiques y textil abrirá próximamente con la próxima temporada. Por el momento, desde el departamento de comunicación de El Bulevar no se ha hecho público ni confirmado la presencia de determinadas firmas que han podido difundirse a través de algunos medios.
De todas ellas se dará cumplida información a medida que se acerca la fecha de apertura de esta sección del proyecto.

martes, 3 de junio de 2008

El parking del Bulevar cubrirá buena parte de la demanda de aparcamiento del centro

Las casi mil plazas (954) que ofrece el parking del Bulevar del Papagayo, de próxima apertura, paliarán en buena parte el déficit de estacionamiento en el centro de A Coruña. Las calles del entorno de la Plaza de Lugo, la Avenida de la Marina, Zalaeta y el Puerto son las zonas de la capital herculina donde resulta más difícil encontrar sitio, según los datos obtenidos por el Automóvil de vigilancia Integral (AVI) utilizado por el Ayuntamiento para evaluar la rotación en el aparcamiento.
Estos resultados coinciden con los ofrecidos por la Policía Municipal: en estos momentos, en la zona centro del casco urbano coruñés hay casi 6.500 plazas de aparcamiento, de las que unas 2.000 son de la llamada zona verde, y por lo tanto sólo pueden estacionar en las mismas los residentes de ese lugar durante buena parte del día, mientras que el resto son zona ORA. A éstas se suman las casi 12.000 plazas de los parkings subterráneos. En total, las plazas ofertadas suman 18.500. Alrededor de 50.000 vehículos, casi el triple de lo ofertado, buscan aparcamiento diario en la zona.
La puesta en funcionamiento del parking del Bulevar del Papagayo incrementará en mil las plazas ofertadas para el centro, una cantidad que contribuirá a mitigar el déficit de estacionamiento al aumentar la oferta global a 19.500.

Noticia completa... Dos calles del entorno del Bulevar del Papagayo, concretamente Zalaeta y Curros Enríquez, están entre las cinco vías coruñesas que concentran la mayor rotación de vehículos diarios. Según los datos facilitados por el AVI, por sus menos de trescientas plazas de aparcamiento regulado (255 en concreto) pasan casi el triple de vehículos: 699 coches entre las diez y las siete de la tarde.
En toda la ciudad, el número de plazas de aparcamiento ronda las 85.000, según datos de la Concejalía de Tráfico. Frente a esa cifra, apuntan otra sobre el número de vehículos que acceden diariamente a la ciudad: unos 120.000 que, además, se suman al parque móvil de la urbe, que también supera los 100.000; es decir, en A Coruña circulan más de doscientos mil vehículos cada día, casi el triple de las plazas ofertadas.
La consecuencia de esta situación es clara. Según los datos divulgados por el concejal de Tráfico, Florencio Cardador, la doble fila se ha convertido en la principal infracción en materia de circulación además de dejar el coche en los lugares reservados para tareas de carga y descarga o en las isletas. Hace unos meses, los responsables de la Concejalía de Tráfico del Ayuntamiento de A Coruña daban a conocer el balance del último ejercicio, según el cual, la Policía Local coruñesa impone una media de 80.000 sanciones al año.
De dicha cantidad, casi un tercio estaba relacionado directamente con problemas de aparca-miento, siendo unas 7.000 las sanciones impuestas por aparcar en doble fila. En el mismo balance también se cifraba en unos 15.000 los vehículos retirados por la grúa debido a diversos tipos de denuncias vinculadas al aparcamiento y que iban desde hacerlo en las zonas reservadas para otras actividades hasta dejar el coche sobre los pasos de peatones.

martes, 27 de mayo de 2008

El Bulevar felicita al OAR Ciudad por su permanencia en División de Honor B

El OAR de balonmano consiguió el pasado fin de semana la permanencia en la División de Honor B al imponerse al Granollers (28-25). El equipo entrenado por Pablo Aguirregabiria debía ganar por tres goles tras su derrota en tierras catalanas y lo consiguió gracias a un gol de Zapatero en el último minuto. El Bulevar del Papagayo, que colabora con el club herculino, quiere felicitar al OAR por el éxito conseguido y reiterar su apoyo al proyecto deportivo oarista.

martes, 6 de mayo de 2008

El Bulevar presta su apoyo al proyecto deportivo del OAR de balonmano

El director deportivo del OAR Coruña, Pablo Aguirregabiria, califica como “muy importante” el apoyo económico a este club herculino de balonmano por parte del ‘Bulevar del Papagayo’. De este modo, según Aguirregabiria, el OAR puede mantener su objetivo de luchar por conservar la categoría en División de Honor B y consolidar una cantera que integra a unas trescientas promesas.
“El Bulevar nos ha acogido con los brazos abiertos y su presencia en los últimos meses como patrocinador-colaborador en el OAR ha resultado determinante, pero no sólo en lo concerniente al primer equipo sino también en lo relativo a las categorías inferiores”, comenta el director deportivo de una entidad que también cuenta con equipos de categoría benjamín, alevín, infantil, cadete o juvenil.
Para Aguirregabiria, la implicación en el deporte de patrocinadores como el Bulevar del Papagayo constituye “un ejemplo a seguir”, una “referencia” y una “apuesta” por un club señero que abandera el balonmano en el norte de Galicia. “Ojalá la relación entre el Bulevar y el OAR Ciudad pueda prolongarse en el tiempo”, solicita el responsable deportivo de una entidad con 56 años de vida, para quien la campaña 2007-08 constituye “una temporada de reflexión”.
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“Una ciudad como A Coruña merece tener un equipo de balonmano en la liga Asobal aunque éste es un objetivo ambicioso que debe plantearse a medio plazo y que sólo puede acometerse si logramos consolidar relaciones de patrocinio como la del Bulevar”, señala. Aguirregabiria sostiene que el OAR Ciudad necesita un presupuesto anual de entre 400.000 y 500.000 euros para alcanzar la “estabilidad” económica a lo largo y ancho de una temporada.
En este sentido, explica que la mayoría de sus rivales son equipos con patrocinadores fuertes y estables vinculados al sector inmobiliario. Y concluye: “Nos hace falta llevar un nombre al estilo del Pilotes Posada”, equipo de Vigo que compite en la liga Asobal.

viernes, 2 de mayo de 2008

Carlota Robelo: "El Bulevar es la inyección de adrenalina que necesita el centro"

Carlota Robelo (en primer término),
junto a su equipo de trabajo


Además de arquitecta y coruñesa, la autora del Bulevar del Papagayo residió en San Andrés. Padeció la falta de aparcamiento en carne propia y de niña tenía prohibido caminar por la acera de Panaderas que lindaba con el barrio chino. El apellido Robelo, enraizado en la capital herculina desde 1710, está vinculado al Circulo de Artesanos o al Teatro Rosalía de Castro. Carlota reivindica la figura de Milagros Rey Hombre, la mujer que pasa por ser la pionera de la arquitectura en Galicia, y está orgullosa por haber afrontado “una oportunidad profesional única a pesar de sus sinsabores”. De estercolero y nido de jeringuillas, el Papagayo se ha transformado en un Bulevar con viviendas, oficinas, área comercial y plaza pública que pretende dinamizar el centro urbano herculino ante el asentamiento de grandes superficies en la periferia. Carlota Robelo es, además, una firme defensora de la peatonalización como método para mejorar la calidad de vida de las ciudades y potenciar el comercio.
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P.- Aunque está de moda la paridad en todos los ámbitos, no parece que haya muchas arquitectas.
R.- Ahora hay muchas más. Cuando empecé nos matriculamos trescientos y pico alumnos, el año que más gente entró en Arquitectura, y las mujeres no llegábamos a la veintena.
P.- Pero hay muy pocas arquitectas… llamémosles “mediáticas”.
R.- Es muy conocida la iraquí Zaha Hadid, aunque es mundo aparte. Para proyectar y construir esas “maravillosas locuras” hay que tener además de imaginación, un gran respaldo económico.
P.- ¿Y en el ámbito gallego?
R.- Aquí hay pocas referencias. Mujeres como Milagros Rey Hombre, la hija de Rey Pedreira, fue pionera de la arquitectura en Galicia. Esa mujer peleó muy duro cuando era única y eso tiene un gran mérito. Durante mucho tiempo las arquitectas se metieron en la administración y no se dejaron ver mucho pero ahora hay arquitectas jóvenes que están abriendo caminos muy interesantes en la profesión libre.
P.- ¿Cómo se desenvuelve Carlota Robelo en el tajo?
R.- Cuando voy a la obra del Bulevar, las mujeres se reducen a la coordinadora de seguridad y yo. Bueno, hay una decoradora y el personal administrativo, pero el resto son todo hombres y por allí han pasado cientos de personas. Sí, sigue siendo un mundo de hombres. Hay otra obra en la que tengo una gruista, una señora gruista, y el otro día me hizo gracia cuando uno de los obreros, uno de los de más edad, le dice a otro que llevaba un carretillo: “Será posible que teño que pelexar na casa ca muller e chego aquí e teño que pelexar con outra”.
P.- Y además de arquitecta, usted es coruñesa…
R.- El más coruñés era mi padre, que falleció el año pasado y se quedó sin ver algunas cosas de todo esto. Estuve investigando y mi familia vive en Coruña desde 1710. La presidenta del Círculo de Artesanos me dijo que llevaba tiempo investigando a los Robelo porque así se apellidaban varios socios fundadores del Círculo. Parece ser que el Teatro Rosalía de Castro fue idea de un Robelo, un hermano de mi bisabuelo. En fin, los Robelo siempre estuvieron colaborando en sociedades y patronazgos de nuestra ciudad, pero el caso es que eran republicanos, y hubo una época antes de la guerra en que eso tuvo su prestigio, aunque después… en fin.
P.- A una arquitecta coruñesa le encargan recuperar la zona más degradada de su propia ciudad. ¿Cómo afronta la experiencia?
R.- Siempre hubo la intención de eliminar el barrio residual, porque el Papagayo literario de Camilo José Cela desapareció hace cuarenta años. Cuando yo entré allí, ¡uff!, cuando tiraron las casas y cerraron las calles Papagayo y Tabares, abrías la valla y veías agujas de jeringuillas como alfileres. No se puede decir muy alto pero había gente que lo utilizaba de estercolero. La calle Tabares, que medía 1,70 de ancho, estaba de basura hasta el primer piso. Claro, allí había gatos y ratas. Es decir, no sólo se trataba de edificios en muy mal estado: es que se había convertido en un vertedero en el centro de la ciudad. El saneamiento era imprescindible para cualquier político con algo de sentido común.
P.- ¿Qué ha sido lo más complicado de esta construcción?
R.- La existencia de la Iglesia de la Virgen de las Maravillas, pequeña joya del barroco gallego atribuida a Casas y Novoa y con más de 200 años de antigüedad. Debo decir que el monumento acabó respondiendo estupendamente. Y ya en un plano más general, los explosivos. Digo esto sabiendo del tema por propia experiencia. Mis padres vivieron junto a la cantera de Santa Margarita y ahí dinamitaban un día sí y otro también. Me pasé media vida estudiando en bibliotecas por culpa del ruido. El problema de verdad fue que aburrimos al personal. Si la excavación llega a durar dos años, como la mayoría, no hubiera tenido tanta incidencia mediática. Las complicaciones surgieron entre el segundo y el tercer año cuando además se produjo el hundimiento en el barrio del Carmel de Barcelona. El agotamiento de los vecinos y la asociación de excavaciones disparó una alarma social totalmente infundada. En ese momento estábamos en el sexto sótano y ya no existía riesgo alguno para los colindantes y nuestra excavación era abierta y en roca dura, muy diferente del túnel en terreno blando del Carmel. Nada que ver.
P.- Hablamos de la profundidad del aparcamiento.
R.- Sí, dio lugar a un boom periodístico, pero al final, la esencia del proyecto, la cuestión técnica, no fue analizada por nadie. En serio, nadie se preocupó por si se tomaron las medidas adecuadas de seguridad y medios materiales, nadie investigó en la calle si era una excavación segura o no. Lo importante era hacer otro tipo de ruido, ruido mediático, y eso es muy difícil de contrarrestar porque no puedes razonar con la gente uno a uno. Hubo quien habló desde el desconocimiento total, sin haber pisado la obra ni preguntado a los técnicos, confundiendo términos y dando lecciones que no tenían nada que ver con esta obra. A veces estas cosas te desesperan pero lo importante era hacer las cosas bien y creo que se hicieron inmejorablemente.
P.- Una estructura con ocho plantas de profundidad… ¿hay algo similar en Galicia?
R.-. No, ni creo que en toda España. La empresa que se encargó de los anclajes me comentó que Valencia cuenta con un aparcamiento de siete plantas. Es lo más parecido.
P.- Entonces se trata de una construcción única.
R.- Yo creo que sí y, sin embargo, no es excepcionalmente complicada. He hecho obras menos espectaculares pero mucho más difíciles, más arriesgadas, y digo esto con pesar porque se pasa muy mal cuando hay riesgos. A lo mejor esas obras tenían sólo un sótano o dos... Hay cosas que la gente no ve. Por ejemplo, con un solo sótano que esté debajo de las cimentaciones de las casas colindantes se puede hacer peligrar las casas de al lado y eso es lo que ocurre todos los días. Pero no podemos renunciar a guardar los coches bajo tierra.
P.- ¿Y la importancia del terreno?
R.- Es que si el terreno es malo… ¡uff!, a lo peor no eres capaz de contener con el primer sótano las casas. Y si eso se produce, cuanto antes salgas de ahí mejor. Pero cuando el terreno es como éste del Papagayo, que es roca y durísima, pues estoy mucho más segura en el octavo sótano que en el segundo. Tiene las dificultades técnicas de sacar el material y tener que hacer unas rampas gigantescas, meter una grúa especial o fabricar volquetes especiales. Son medidas técnicas excepcionales, pero riesgo ahí abajo, ninguno.
P.- Un parking en el centro, ¿en qué medida puede paliar los problemas de tráfico?
R.- Vamos a ver, aunque son muchas plazas, casi mil, antes de empezar el proyecto hicimos un estudio de la zona. El resultado fue el siguiente: más de 400 viviendas sin garaje en un radio inferior a 300 metros. Cuando vivía en esta zona, tenía que aparcar en un garaje inmundo de Juan Canalejo donde se amontonaban los coches. Y luego para sacarlo era un lío. Así que daba vueltas por el barrio en busca de estacionamiento porque prefería aparcarlo en cualquier sitio ante que en el garaje, sobre todo al mediodía. Daba vueltas y veía otros coches dando más vueltas. Eso es un gasto de gasolina, un incordio para el tráfico y un estrés para el conductor. Pero si dispones de un parking moderno en la zona de residencia, ganas en seguridad y comodidad, te ahorras combustible y quebraderos de cabeza. De ahí que el alquiler de plazas en el aparcamiento del Bulevar esté pensado para la gente de la zona. Hay plazas de alquiler y para los residentes-propietarios, como se deduce de la obligación de vincular una plaza a cada vivienda, aparte de las llamadas ‘plazas de rotación’ (750) vinculadas al área comercial y al centro de la ciudad.
P.- ¿Se ha fijado en otras ciudades?
R.- Los aparcamientos de Francia y Alemania suelen estar pegados a la zona histórica. Aquí estamos maravillosamente porque si quieres ir a la Calle Real, puedes dejar el coche en el Bulevar. Y lo puede dejar cualquiera, desde un turista a un coruñés.
P.- Da la sensación de que su mirada supera al propio Bulevar del Papagayo, de que tiene una visión global del centro coruñés.
R.- La ordenación del tráfico exige respuestas conjuntas. El casco histórico de Florencia tiene un kilómetro de ancho y la gente va caminando a todas partes. Coruña es un istmo donde, desde la calle San Andrés hasta el paseo marítimo hay 200 metros y otros 200 hacia el otro lado, es decir, sólo 400 metros de distancia entre puerto y paseo marítimo en el peor de los casos. Todo eso se puede peatonalizar. La zona de Cordonería me parece invivible, sobre todo por donde van los buses a Panaderas: ahí la gente asmática tiene que escapar, se ahoga directamente porque, además solo hay una acerita de 60 centímetros que te obliga a pegarte al portal de al lado cuando pasa el bus. ¿Y por qué tenemos que meter los autobuses por San Andrés? Yo creo que si le quitan los vehículos, San Andrés se convierte de repente en un paraíso. Y si le ponen unos arbolitos más, como era en origen, puede ser una calle de paseo muy agradable, con una vida comercial muy intensa. Menos mal que nos vamos sacudiendo el pánico a peatonalizar. De hecho, el mercadillo del Soho-Orzán va buscando eso, que el peatón disfrute de su ciudad.
P.- ¿Qué le parece el proyecto de peatonalizar Juan Flórez llevando el tráfico por un subterráneo?
R.- Muy interesante. Es costoso y reviste importantes problemas técnicos, pero también la gente está harta de tener el coche delante de las narices. El ciudadano quiere calidad de vida. Llevamos muchos años haciendo todo para el coche y esto tiene que cambiar. El desafío pasa por encontrar acomodo a los vehículos para disfrutar de la ciudad como peatones.
P.- En cuanto a zonas verdes, ¿qué puede representar el Bulevar para A Coruña?
R.- Mucho. Precisamente en Pescadería no hay espacios hasta el Paseo Marítimo o los jardines de Méndez Nuñez. Pescadería es una trama de calles muy estrechas, y yo lo sé bien porque viví en San Andrés. Cuando mi hijo era pequeñajo no sabía adónde llevarlo, y huía de San Andrés, que para mí está llena de tráfico, con mucho carburante en el aire. Entonces iba siempre a los jardines de Méndez Núñez pero en mi barrio no podía pasear al niño, no podía estar. Ojalá existiera entonces el Bulevar, un lugar con una gran ventaja, ya que es peatonal y al estar rodeado de edificación tú no ves los coches ni el niño se te escapa hacia los automóviles.
P.- ¿Cómo definiría la plaza del Bulevar del Papagayo?
R.- Dirán muchas cosas pero para mí es muy gallega. Es cerrada, con porches, de piedra y eso es muy típico. Aquí, debido al viento y a la lluvia, todo el mundo busca, todos buscamos, lugares abrigados. El caso es no hay mucho donde elegir y más ahora que se lleva la arquitectura abierta, con edificios en el centro rodeados de jardines. De ahí que cuando sopla el viento, no paremos y tengamos que meter al niño en el bar. El Bulevar, sin embargo, tiene una plaza protegida fundamentalmente del viento y muy bien orientada porque le pega el sol prácticamente todo el año. En resumen, una plaza segura, protegida y soleada.
P.- La Alameda de Hércules sevillana, otra zona degradada, se revalorizó un 400% tras recuperarla. ¿Cuánto puede revalorizarse el entorno del Papagayo tras esta actuación?
R.- Mucho, muchísimo, de la nada al todo. Aunque la calle Panaderas siempre fue una zona de paso hacia el centro, la gente huía del margen derecho, sobre todo las niñas. Recuerdo que corríamos a la Escuela de Idiomas y siempre íbamos por la acera de enfrente, por si acaso. Se revaloriza tanto como decir que unas calles estrechas y marginales pasan a ser uno de los pilares del centro urbano; sobre todo si habilitan San Nicolás, o mejor dicho, ese trocito de calle con edificios abandonados y que es el cordón umbilical entre la calle Real y el centro actual con Panaderas. Ese trecho sin arreglar hace de barrera en vez de servir de unión.
P.- ¿Por qué pasaba su idea filosófica de recuperación de la zona?
R.- Lo primero que miras es el emplazamiento, ya que tiene que ser una actuación adaptada al entorno. No es lo mismo actuar en A Grela, donde al lado tienes una nave industrial, que en un casco histórico.
P.- Entonces, por un lado hubo una adaptación total al entorno y por otra una reordenación.
R.- Sí, por supuesto, y evitar la sensación de frontera entre ricos y pobres, o entre nuevos y viejos que puede crear el desnivel entre los grandes edificios de Zalaeta y las casitas antiguas de Pescadería. Por eso la plaza tiene un nivel intermedio entre las calles Hospital y Panaderas, y no por un asunto especulativo, como se dijo. Es más: aquí perdimos una altura y tres metros de fondo para aumentar de ancho la plaza y crear unas fachadas más ordenadas. Pero ganamos una plaza preciosa y esos tres metros de ancho se regalaron a la ciudad a cambio de nada.
P.- ¿Es cierto que le ha dado un papel muy importante a la accesibilidad?
R.- Sí, con rampas de comunicación por todos lados. Los ascensores superan en amplitud la propia normativa de minusválidos. Yo estoy muy sensibilizada con este tema porque mi padre, que era un hombretón, estuvo al final en silla de ruedas. Esta es una ciudad incómoda por las pendientes, pero no cuesta tanto hacerla más accesible.
P.- Aparte del aparcamiento y la plaza están las viviendas, las oficinas y el área comercial.
R.- Sí, las oficinas están en la primera y segunda planta de los edificios altos que dan a la calle Hospital. También se baraja la idea de emplazar allí una clínica con todos los servicios. El fondo de la cuestión pasa por crear un barrio residencial dinámico. El área comercial tiene sus accesos y su propia energía pero tiene que haber vida en todas las zonas.
P.- Entonces… ¿vuelve el centro?
R.- El parking está situado en un lugar estratégico y es un servicio que supera al propio Bulevar. El área comercial debe ser un claro dinamizador y generador de riqueza para el centro. Y más ahora que las grandes superficies están creciendo como hongos en la periferia. El centro necesita una inyección de adrenalina, así que debe espabilar y buscar su propio crecimiento. El centro de A Coruña no es muy grande, es más bien pequeño y todas las sinergias son pocas.
P.- El actuar en una zona en la que incluso ha vivido, el estar tan implicada, ¿cómo afecta emocionalmente al arquitecto?
R.- Pues imagínate… residí y trabajé bastantes años en este barrio. Es más, mis abuelas vivieron en la zona cuando no era un barrio de prestigio. Por tanto, la experiencia me dio las pautas de partida. Yo sabía que las niñas y no tan niñas no debían pasar por determinada acera de Panaderas, y que la gente suele dar muchas vueltas buscando aparcamiento y dejando el coche en Zalaeta. Ahí aparcaba yo muy a menudo, con lo cual, plazas que tendrían que ser vivideras no lo son, son aparcamientos en superficie. Y también sé que es muy agradable pasear por la calle Real porque no padeces el viento del Paseo Marítimo. Por el Paseo Marítimo se va estupendamente cuando hace buen tiempo pero si no… ni por el soportal.
P.- Está acostumbrada a las dificultades.
R.- El Bulevar del Papagayo, aparte de sus sinsabores, ha sido una oportunidad profesional única. En general, en Galicia tenemos fama de construir muy bien, supongo que por las inclemencias meteorológicas. Aquí apenas hay grandes siniestros de edificios por estructuras, la mayoría de los problemas se reducen a fisuras y humedades.
P.- Llama la atención la cúpula interior, ¿en qué se inspiró?
R.- Ah, bueno, evidentemente todos trabajamos con la memoria, con el consciente y el subconsciente. Quería dar una sensación de contacto con el exterior, de comunicación en altura, al estilo de un lucernario.

miércoles, 23 de abril de 2008

La apertura del Bulevar del Papagayo aún no está decidida

La apertura del Bulevar del Papagayo, un conjunto arquitectónico de viviendas, oficinas, aparcamiento y área de negocios que pretende convertirse en el dinamizador del centro de A Coruña ante el desembarco de grandes centros comerciales en las afueras, aún no está cerrada. Ante las informaciones que apuntan a una apertura prevista para el 5 de junio, el Bulevar del Papagayo sostiene que todavía no se ha fijado una fecha oficial, aunque la idea inicial es inaugurar antes del verano. En el momento que se defina el día de la inauguración, se informará a los medios de comunicación.